De los casi mil monumentos españoles que han llegado a estar incluidos en la Lista Roja del Patrimonio (www.listarojapatrimonio.org) que elabora la asociación Hispania Nostra, alrededor de 170 han logrado salir de ella para pasar a la Lista Verde del Patrimonio, en estos últimos 10 años (https://listarojapatrimonio.org/tipo-ficha/lista-verde/).

El proceso es sencillo: Hispania Nostra recibe una alerta por parte de una asociación, colectivo o particular sobre el estado de abandono de un monumento. El Comité Científico de Hispania Nostra analiza rigurosamente si el caso concreto cumple los criterios de inclusión en la Lista Roja, que se basan en la importancia histórica y arquitectónica del elemento patrimonial en cuestión, en el estado en que encuentra y en el riesgo que recaiga sobre él.

Con bastante frecuencia, la inclusión en la Lista Roja del Patrimonio espolea a los propietarios o a las administraciones públicas para que se emprendan acciones destinadas a la recuperación del monumento en cuestión, en cuyo caso pasa a la Lista Verde del Patrimonio. Y ese es el caso de casi 170 monumentos diseminados por toda España que han llegado a formar parte de la Lista Roja y se encuentran actualmente en la Lista Verde.

Son 167 buenas noticias que, principalmente en la última década, han sido posibles gracias al trabajo de asociaciones de vecinos y culturales, de administraciones públicas y de instituciones como la Iglesia.

Por comunidades autónomas, las que han logrado obtener más “pases” de la Lista Roja a la Lista Verde son las siguientes: Castilla y León (53), Aragón (20), Castilla-La Mancha (20), Andalucía (17), Galicia (9), – Madrid (9), Comunidad Valenciana (8), Extremadura (8) y Asturias (5).

Pese a estas buenas noticias, aún hay 778 monumentos españoles incluidos en la Lista Roja del Patrimonio por su estado de abandono y ruina. Monasterios, palacios, castillos, iglesias, ermitas, complejos industriales y entornos naturales únicos y de un extraordinario valor histórico y artístico que son expoliados y que sucumben en medio de la indiferencia de unos y la impotencia de aquellos que los quieren recuperar.