Ha llegado Marzo y eso significa que es una de las épocas de trufa. Numerosas actividades gastronómicas giran en torno a este pequeño hongo. Para los que no lo sepan, son hongos subterráneos que viven asociados a las raíces de algunos árboles como las encinas y robles.

Existen muchas especies pero solo unas pocas tienen el valor culinario para comercializarse. La trufa blanca de Alba y la trufa negra de invierno son las más consolidadas y queridas por los amantes de las trufas.

Fotografía: CALAFELLVALO

Entre sus propiedades cabe destacar el intenso olor que desprenden. Pero para los que prefieran un olor menos característico, también existen otras menos intensas. Lo que repercute en el precio siendo más bajo. Ya que la producción de la trufa silvestre es escasa, su valor crece, llegando a alcanzar los 3000 euros el kilo. Y para el resto de trufas, dependiendo de la temporada, puede sobrepasar los 1000 euros el kilo aunque no suele ser habitual. Pasadas las fechas puntuales, a medida que se acerca el verano, su precio aproximado es de 150 euros el kilo.

El mejor consumo de la Trufa es en fresco lo que la hace tan cara y exquisita para la gente que degusta este tipo de hongo.
Uno de los lugares donde poder degustarla es en el Museo de la Trufa ubicado en Metauten, Navarra. Donde cuentan con muchas actividades para grupos, familias y escuelas de cocina.