Dentro de nuestro especial sobre el Centenario del Parque Nacional de Ordesa, hoy queremos realizar un pequeño homenaje al último gran animal extinto en el siglo XX.
El bucardo fue declarado extinto oficialmente el 6 de enero de 2000 cuando se encontró sin vida a la última hembra viva de la especie. Se llamaba Celia y hoy se exhibe naturalizada en el museo del centro de visitantes del Parque Nacional de Ordesa. El último macho del que se tuvo constancia murió un año antes, en 1999.


¿Qué es un bucardo?


El bucardo es una variante genética de la Cabra Montés. Concretamente una subespecie endémica del Pirineo y que contó con una abundante población en el Parque Nacional de Ordesa hasta el siglo XIX. La nomenclatura científica del bucardo, Capra pyrenaica pyrenaica, hace directamente referencia a este hecho.

Ilustración de un grupo de Bucardos

Ilustración de Joseph Wolf

Los registros sobre las características específicas del bucardo son bien escasos. De hecho, solo existe una referencia, la de una hembra de 66 kilogramos de peso. Esto indica que, comparada con una Cabra Montés hembra tipo de la misma edad -30-33 kg.-, el Bucardo alcanzaba a doblar el peso de sus parientes más próximos.

Las características del Bucardo son similares a las de la Cabra Montés

Las particularidades más destacables de la especie es que los machos de bucardo poseían las cornamentas más desarrolladas y grandes de las cuatro subespecies de Cabra Montés de la península ibérica y que su pelaje presentaba coloraciones más pardas, e incluso negras, en el abdomen, lomo y cuartos traseros.


¿Por qué se extinguió el Bucardo?


A ciencia cierta, se sabe que el principal causante de la extinción del bucardo es el Homo sapiens.

Como ya hemos apuntado anteriormente, a mediados del siglo XIX, la población era muy numerosa a ambos lados del Pirineo; pero, a partir de esa fecha, la caza experimentó un notable incremento de actividad y, lamentablemente, a principios del siglo XX, el bucardo ya se había extinguido en Francia y apenas quedaban unos 50 ejemplares en España. 50 animales con una variedad genética tan pobre que hacía antojarse imposible la supervivencia de la especie a largo plazo.

El último Bucardo murió en 2000

Por este motivo, en 1913, las autoridades ya estaban dispuestas a catalogar la especie como extinguida. Por suerte, se localizaron grupos con una variedad genética aceptable en el Valle de Ordesa. Fue entonces cuando se impusieron medidas para su conservación. La prohibición de la caza del bucardo y la declaración de Ordesa como Parque Nacional en 1918, hicieron que la especie pudiera respirar, aparentemente, tranquila.

La realidad es que no fue así. Por desgracia, la población continuaba en serio declive debido, según algunos estudios, a la alta predisposición a contraer enfermedades infecciosas, reflejadas en particularidades genéticas de la subespecie.
De este modo y tras varios intentos de hibridación, el bucardo como especie encontró su triste final en el último año del paso siglo.


Clon de Bucardo ¿Qué ocurrió?


Antes de hablar sobre la clonación del bucardo, es necesario mencionar los intentos de salvar la especie que se llevaron a cabo en la década de los años noventa.

A raíz de la publicación en 1990 del Decreto regulador del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, la Unión Europea, en 1993, aprobó un Proyecto LIFE centrado en la recuperación del bucardo.

ultimo bucardo de ordesa

Celia disecada en el centro de visitantes del Parque Nacional de Ordesa

Este proyecto trazaba un plan de acción para, en primera instancia, tratar de lograr la reproducción en cautividad. El plan consistía en la captura de todos los ejemplares vivos conocidos, realizar técnicas de reproducción artificial y después reintroducirlos en su medio natural.

El proyecto también incluía importantes partidas presupuestarias para la protección del hábitat, la realización de campañas de divulgación y concienciación, así como fondos para realizar estudios epidemiológicos de especies emparentadas y poder así contextualizar la situación filogenética de la especie en el medio.

Otra actuación que se llevó a cabo durante el primer lustro de los noventa fue el intento de hibridación entre bucardos y cabras montesas. Machos de cabra montés fueron introducidos en grupos de hembras de bucardo para evaluar la integración de los mismos y la predisposición de las propias hembras a procrear. Los resultados fueron totalmente negativos y, prácticamente, se abandonó toda esperanza de recuperar la especie en 1996.

¿Se puede clonar un bucardo?

Es muy complicado, como cualquier clonación.

Solo existía material genético de una hembra –Celia–. Concretamente de la última hembra viva de bucardo a la que se realizó una biopsia para extraerle una serie de células para posteriormente ser cultivadas y conservadas en diversos laboratorios de España. Para lograr una clonación, los embriones debían transferirse a subespecies genéticamente próximas; exactamente a la misma subespecie con la que se intentó la hibridación en vida años antes.

El proceso se llevó a cabo, pero la clonación del bucardo careció de éxito. En 2003 consiguieron hacer nacer una cría viva. El clon de Celia vivió 480 segundos. Malformaciones congénitas incompatibles con la vida hicieron que el sueño se esfumase y se iniciaran intensos debates en la comunidad científica sobre la ética y la conveniencia de estas técnicas.

En 2014 se volvió a intentar la clonación. El fracaso fue, de nuevo, palpable. Esta vez ni si quiera se completó la gestación de las dos crías, provocando la paralización del proyecto de clonación del bucardo, que está parado desde entonces.

En cualquier caso, estos experimentos sirvieron para constatar que sí es posible la clonación del bucardo con el material genético conservado y también, para corroborar que la técnica utilizada era la correcta.


¿Qué podemos aprender de la historia del Bucardo?


Primero, que nuestra especie es el principal motivo de la extinción de este animal. Es cierto que el declive comenzó mucho antes de que se implementaran medidas especiales de protección, ya no solo a favor del burcado, sino a favor de cualquier especie animal o vegetal que fuera vulnerable. Las medidas llegaron, pero ya era demasiado tarde.

ejemplar de bucardo macho

Bucardo Macho, fotografía de Bernard Clos

Al menos, esta parte de la lección está aprendida y la población está convenientemente alertada y concienciada de nuestra influencia en la naturaleza salvaje del planeta. Gracias a este caso, y a otros muchos, existen multitud de programas y proyectos, tanto públicos como privados, para evitar que situaciones como la que nos ocupa vuelvan a producirse.

Es posible que se albergue alguna experanza de evitar nuveos casos de extinción como este

Por otra parte, tenemos el interesante y apasionado debate sobre la ética de la clonación. ¿Tenemos derecho, aunque seamos los culpables, a devolver a la vida una especie que encontrará un medio natural muy distinto al que dejó? La naturaleza es muy eficiente y los nichos vacíos los ocupa a gran velocidad con otras especies, por tanto: ¿tendrían las nuevas especies clonadas su lugar en la naturaleza del siglo XXI? y, ¿cuál sería el impacto de introducir en el medio una especie que no tiene sitio en él?